Las intensas lluvias del pasado domingo 26 no dieron tregua a las frágiles laderas del cerro Manquimávida, provocando fuertes deslizamientos de agua y lodo, que afectó el acceso a más de 50 viviendas en el sector de Santa Elisa, aunque sin provocar anegamientos al interior de los inmuebles.

El alud afectó una superficie de seis cuadras, entre ellas la Avenida O´Higgins, tramo Santa Sofía y Prat, en la que se debió suspender el tránsito vehicular por más de 12 horas para facilitar las faenas de limpieza y desagüe de la vía, las que estuvieron a cargo de personal y maquinaria municipal.

Lo anterior, obligó al gobierno a decretar Aleta Amarilla para Chiguayante, medida que había sido solicitada en las primeras horas de ocurrida la emergencia por el alcalde Antonio Rivas. Ello permitió disponer de mayores recursos económicos y humanos para efectuar las reparaciones y limpiezas necesarias de canales y calles afectadas.

El origen de la emergencia se debió al rebalse de las piscinas decantadoras por la gran cantidad de sedimentos que se deslizó desde el cerro Manquimávida. No obstante, una preventiva acción de limpieza, impidió que las intensas lluvias, arremetieran con fuerza contra viviendas, pudiendo haber puesto en riesgo la integridad de las personas.

Así lo explicó el alcalde, Antonio Rivas “El incendio forestal de enero pasado removió toda la capa verde que sujetaba y contenía el cerro. Eso hizo que las lluvias arrastraran todo un material arcilloso, con ramas y rocas hacia abajo, sobrepasando el nivel máximo de las piscinas de decantación llevando todo este sedimento por la calle Prat, llegando hasta O’Higgins y reventando los sistemas de aguas lluvias. Si no se hubieran limpiado previamente estos canales el volumen de agua y barro hubiera sido catastrófico porque habría entrado a muchísimas casas”.

El jefe comunal insistió en que aún falta mucho más para poder garantizar la seguridad a los vecinos del sector. “Yo he insistido al intendente, al seremi de Obras Públicas, a la dirección de Obras Hidráulicas y al gobernador el peligro que representan nuestras quebradas porque vive gente allá abajo. Necesitamos sujetar el cerro, hacer muros de contención y terrazas que permitan quitarle volumen y velocidad al agua, que es la que remueve el material”.

Esta emergencia no deja de traer a la memoria la trágica experiencia que vivió la comuna en el año 2006 cuando diez vecinos, entre ellos tres bomberos, perdieron la vida durante un alud de tierra y barro en el sector Valle La Piedra, mientras intentaban rescatar a una familia que vivía en la ladera del cerro.

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